«No quiero que mi hijo pase por el juzgado»

 

Es una frase que, al menos en Badajoz, en nuestro despacho Alonso y Tinoco Abogados de Familia, habitualmente nos dicen los clientes, como si el hecho de que los niños acudan al juzgado implique un daño irreparable para ellos. ¿Es así? ¿Es malo para los niños?

Lo que es malo para nuestros hijos es que no seamos capaces de ponernos de acuerdo y tenga que ser un tercero quien decida por nosotros, que deberíamos ser los más responsables y los más capacitados para decidir la vida de nuestros hijos.

Ocurre a veces que nos ciega la negatividad hasta tal punto que todo aparece teñido y lo que en realidad es una lucha contra quien ha sido nuestra pareja, la repercutimos en los hijos, volviéndonos ciegos y necesitando que otros resuelvan sobre su vida.

A veces también sucede que no somos nosotros, sino la otra parte quien se empeña en enrocarse en su postura y no escucharnos. Y ya se sabe: dos no se ponen de acuerdo si uno no quiere. 

En ese caso es conveniente saber que:

  • Dentro de un procedimiento de familia, puede considerarse necesario para resolver de la menor forma posible la opinión de los hijos, de manera que las partes, el Ministerio Fiscal pueden interesar pruebas en las que deban intervenir los niños y acordarlas el Juez a su propuesta o incluso por propia iniciativa.

  • Los menores pueden comparecer en un juzgado y ser explorados por el juez, desarrollándose esta exploración sin la presencia de los abogados y en un ambiente lo más distendido posible.

  • También pueden ser explorados por el Equipo Psicosocial que adecuará las pruebas correspondientes a la edad y estado de madurez de los menores.

 

De manera que, si verdaderamente no queremos que nuestros hijos pasen por el juzgado, debemos esforzarnos ambos progenitores para consensuar con las medidas que regulen su vida en su beneficio y si, ello no es posible, confiar en los profesionales que ningún daño han de inferir en los niños.

La imagen que del paso por el juzgado ofrezcamos a los menores también es responsabilidad de los progenitores, de manera que podemos minimizar la importancia que la prueba conlleve, porque puede suceder que la imagen que proyectemos al menor sobre su comparecencia ante el Juez o ante el Equipo Psicosocial sea lo que verdaderamente lastime al menor. Es apropiado por lo tanto ofrecerles a nuestros hijos una imagen lo más normalizada de su paso por el juzgado.

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